miércoles, 8 de agosto de 2007

Oración.

Elohí, Elohí! Lemá samachtani?
Gracias por estar a mi lado, incluso ahora.
No sé qué haría sin Ti. Acaso me desesperaría,
acaso perdería la fe o me dejaría consumir.
No sé qué debo hacer, intento encontrar un punto en el cual sostenerme,
algo -un poco de verdad- donde poder posar mi alma, que no descansa salvo los momentos que está junto a Ti.

Acepto estas alegrías y te las ofrendo, en claro agradecimiento por todo lo que me has dado: vida y amor, por ejemplo. Acepto estos sufrimientos y te los ofrendo, en clara petición de que me ayudes a cargarlos, pues yo solo no puedo. ¡Y mira que me has dado otro hombro y otra alma junto a la cual descansar mis llantos! Pero hay heridas que sólo tú, Herido, puedes acariciarme y curar.

Dame vida, con sus días y sus noches, pues sólo vivo es como puedo beber y observar lo que quieres que beba y observe. Dame vida, de esa que prometiste hace tantos años, pues sólo ella es la que busco. Y esta vida que ya me has dado, no me la quites, ni me permitas quitármela, pues aunque mi mano no atentaría contra mi sien, hay otros muchos modos de apartar de uno la vida.

Protege a mis amigos de los dolores que no les correspondan y no me dejes llevarles pesos que podría evitarles. Hazme grua y arbotante, no peso.

En el nombre de Cristo, tu Hijo y por intercesión de mi Buena Madre, María Virgen, te pido esto y las demás cosas que no he podido sacar de mi interior.

Amén.

1 comentario:

Milo Hickman dijo...

Por lo que veo, Él es rápido: ya eres y tienes todo lo que pediste.

So viel...